Principios de 1900

A principios de 1900 el patriarca de nuestra familia, Carl John Kingston, empacó sus pertenencias y emprendió un viaje de varios meses desde Central Mine, Michigan hasta Chile en busca de cobre y oro. En 1906, el “abuelo” (“Gramps”) ingresó como ingeniero en la Compañía Minera Cerro de Pasco y viajó por Suramérica en busca de su veta madre.

A pesar de que nunca encontró oro, C.J. descubrió una extensa granja de lácteos y ganado a 12 millas del Océano Pacífico, en las colinas occidentales del Valle de Casablanca, Chile. Con su nueva esposa Caroline Los Kamp, C.J. se instaló en la casa patronal de “La Granja”.

 

1930 - 1960

Luego de asistir a la universidad en los Estados Unidos, John, el hijo mayor de C.J. y Caroline, regresó a Chile para administrar y controlar La Granja. Según cuenta la historia familiar, John se graduó en Harvard un miércoles, se casó con Janet Wilson un jueves y partió para Chile un viernes. Se establecieron en Casablanca junto al “old corral” y criaron cinco hijos en La Granja durante los años 40 y 50.

C.J. Kingston II describe lo que fue crecer en Casablanca durante este período para la tercera generación de los Kingstons: “Vivimos en un universo único… Existía un vínculo distintivo entre nosotros porque estábamos juntos en esto. Nos enseñaron sobre la escuela, el trabajo, los animales, Dios, ética puritana y béisbol. Y nunca nos ocupamos de pandillas, drogas o chicas.”

Década de los 90

Con los años 90 llegó otra generación de Kingstons y nuevas posibilidades para La Granja. Mientras se encontraba en la escuela de postgrado en la Universidad de Stanford, Courtney Kingston escribió un plan de negocios que no tenía mucho que ver con ganadería y actividades tradicionales de la granja: ella quería plantar un viñedo en las colinas lejanas al oeste de Casablanca.

Al sembrar sus primeras parras en 1998, los Kingstons apostaron por pinot noir y syrah en un valle conocido exclusivamente por vinos blancos. Inspirados por líderes de viñedos como Hirsch y Pisoni, plantaron un viñedo en la colina y se arriesgaron con el futuro de los tintos de clima frío. En 2003, lograron obtener 400 cajas de vino de Pinot Noir y Syrah bajo su propio sello de Kingston Family Vineyards, con los que podrían demostrar el potencial de los vinos de clase mundial de la costa chilena.

En la actualidad

Hoy, la Viña Kingston ha sido reconocida como “entre las mejores viñas de Chile” (Stephen Tanzer) y por “hacer uno de los mejores pinot de Chile” (Food & Wine). En 2011, los Kingstons fueron seleccionados para ser anfitriones en una cena de James Beard en la ciudad de Nueva York y fueron nombrados una Bodega de vino del Año por la revista Wine & Spirits. Sus vinos han aparecido en las listas de vinos de distinguidos restaurantes que incluyen a Jean Georges en Nueva York y el Four Seasons en Londres.

Casi 100 años después que C.J. Kingston se aventuró a Chile, las vacas todavía pastan en el campo, el oro sigue enterrado en lo profundo y la quinta generación de Kingstons crece rodeada de parras de vino en las colinas de Casablanca.